Pa’i Oliva cumple 90 años

Se nacionalizó paraguayo, fue expulsado durante la dictadura stronista y casi lo mataron. Él es Pa’i Oliva, un incansable luchador por los derechos humanos y este domingo cumple 90 años.

Pai Oliva celebra su cumpleaños rodeado de amigos. 

Francisco de Paula Oliva nació el 14 de octubre de 1928 en Sevilla, España. Llegó al Paraguay en 1964, se nacionalizó y trabajó en un colegio capitalino que se oponía a la dictadura stronista y allí su pensamiento de izquierda fue cobrando madurez.

“Cuando yo llegué al país, hablando de derecha o izquierda, yo era más bien de derecha. Así llegué y me puse a trabajar con la juventud del Cristo Rey y ellos me cambiaron. Digo eso porque me decían cosas sobre la realidad y agregaban opiniones espantosas sobre lo social”, confesó en el 2010 en una entrevista para Última Hora.

Nuevamente consultado sobre su línea política cuatro años después, contestó a la Revista Vida: “Si ser de izquierda es la opción preferencial por los pobres que Jesús impulsó con sus palabras y vida en el Reino de Dios: sí, lo soy”.

Un día antes de cumplir sus nueve décadas hizo una publicación en Facebook, recordando su experiencia como montañista. “Hoy, ahora, no estoy en ninguna cumbre de ninguna montaña. Estoy ante la computadora. Pero estoy sintiendo lo mismo. Hoy no se trata de altura de metros, sino de años. Hoy me siento como cuando ascendí al Mulhacen (3.400 m) de Sierra Nevada en Granada, la montaña más alta de España. Pero en estos momentos, el paisaje no está rodeándome. Está dentro de mí”, expresa en algunas líneas.

A su vez, el caricaturista y escritor Mario Casartelli le dedicó una ilustración y varias estrofas. No faltó el festejo de cumpleaños. Desde la mañana de este domingo lo acompañan algunos amigos, entre ellos, la activista por los derechos humanos Margarita Durán, mientras ameniza el lluvioso día el cantautor Ricardo Flecha. También estuvo el intendente de Asunción, Mario Ferreiro.

Dictadura y exilio

En 1964 apoyó una huelga de estudiantes de Medicina, lo que le valió una persecución por parte del régimen de Alfredo Stroessner. En una ocasión fue llevado hasta Clorinda por agentes policiales y un gendarme argentino lo salvó de ser arrojado al río.

Desde ese momento tuvo que vivir en el exilio en Argentina, luego en Ecuador y después Nicaragua. En estos países también causó molestias a los gobiernos autoritarios y a la propia Iglesia, entonces regresó a España en 1986.

Ocho años después volvió al Paraguay y se instaló en el Bañado Sur, donde trabajó en varios proyectos con la comunidad, pero al mismo tiempo comprometido con las causas sociales a nivel nacional.

Conoce la caracterización de los bañadenses: migraron del campo a la ciudad y su cultura se fue transformando con los años en medio de las precariedades que sufren en la ribera del río Paraguay. Allí fundó Mil Solidarios, un centro creado para ayudar a jóvenes de escasos recursos de la zona.

A Pa’i Oliva lo define su fortaleza y coraje, no escatima para criticar a los políticos; en la transición democrática enfrentó una amenaza de muerte por parte del fallecido líder de la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace) Lino César Oviedo. Fue después del Marzo Paraguayo, en 1999.

Uno de los acontecimientos que lo afectó personalmente fue la muerte de su amigo, el intelectual paraguayo Juan Díaz Bordenave, en el 2012. Ambos compartían su fe en Dios y su férreo compromiso con los pobres.

Como despedida, el religioso le dedicó su columna Buenos días Paraguay en el diario Última Hora, donde sigue escribiendo hasta hoy.

Caso Curuguaty

Es difícil recordar todas las causas que acompañó Oliva. Una de las más recientes y que duró varios años fue la campaña por la absolución de los campesinos condenados por la masacre de Curuguaty.

En el 2012 fallecieron 11 campesinos y seis policías en un intento de desalojo plagado de irregularidades. Aquel fatídico suceso se produjo en las tierras de Marina Cué, en la ciudad de Curuguaty, Departamento de Canindeyú.

Mientras la Fiscalía procesaba a 11 labriegos, organizaciones sociales acompañaban a sus familias y abogados con duras críticas hacia la Justicia paraguaya, que investigaba solo la muerte de los policías.

En el 2016, los campesinos fueron condenados a entre cuatro y 35 años de prisión, teniendo la pena más alta el dirigente Rubén Villalba.

Entre los activistas se encontraban la investigadora Margarita Durán; la víctima de la dictadura stronista Guillermina Kanonnikoff y, por supuesto, Pa’i Oliva, quien, ya apoyado en un bastón, iba todos los domingos a dar misa en la carpa de la resistencia instalada frente al Palacio de Justicia, donde los familiares de los presos se encadenaron reclamando libertad.

Esta celebración se realizó por última vez en julio pasado, cuando finalmente la Corte Suprema de Justicia anuló el juicio y absolvió a todos los labriegos. Se levantó la carpa y se vivió una fiesta en que Pa’i Oliva cerró la noche con una polca paraguaya junto a Margarita Durán.

Fuente: UH

 

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