Flores, genio y bromista, adoraba el cocido y la música de Beethoven

Hace 115 años nacía en la Chacarita José Asunción Flores, creador de la guarania y de notables composiciones. En diferentes biografías, amigos y conocidos rescatan su peculiar forma de ser.

Cariñoso. El maestro con María de la Paz Rivarola

Un 27 de agosto de 1904, María Magdalena Flores, residente en la humilde zona asuncena de Punta Karapã (Chacarita), daba a luz a un niño, que más tarde sería bautizado con el nombre de José Agustín. Huidas de la casa y situaciones particulares hicieron que doña Magdalena gestionara la incorporación de José Agustín al Cuartel de Guardiacárcel, de donde fue derivado a la Banda de la Policía, en carácter de aprendiz; hecho que le cambiaría por completo la vida.

Nadie podía imaginar que a mediados de 1925, este niño sería responsable de la creación de un nuevo género musical, la guarania, y compositor de notables melodías que recorrerían el mundo, como India, Ne rendápe aju, Pa nambi vera, Paraguaýpe, Choli, Musiqueada che amape, Nde ratypykua, Ñemity, Purahéi paha, entre tantas otras.

“Realizó una intensa búsqueda para hallar una forma musical que expresara el sentimiento más profundo de nuestro pueblo, sus dolores y alegrías. Algo que la polca no representaba. Producto de esa labor sin pausa es la creación de un nuevo ritmo musical”, apunta el periodista e investigador de Flores, Antonio Pecci.

PERSONALIDAD. José Asunción tenía una personalidad atrayente y sencilla, comentan sus amigos, revelan biografías del músico, fallecido el 16 de mayo de 1972, en Buenos Aires. “Vivía en una casita de Ramos Mejía (Gran Buenos Aires), donde acumulaba libros, instrumentos musicales, algunos cuadros de Andrés Guevara. Vivía en compañía de su hija Juanita y de un perro al que adoraba y al que le había puesto el nombre de Negro. Hablaba siempre en guaraní, por más que dominara perfectamente el español”, relata el crítico literario, Édgar Valdez, en el libro , de Antonio Pecci.

Gustaba mucho del mate cocido, “le encantaba y lo pedía siempre”, dicen sus amigos. Solía ir al centro en busca de alguna distracción, como una película o algún conjunto folclórico que por esa época actuaban en las confiterías.

“En nuestras caminatas, solía detenerse a menudo para tomar algún apunte musical sobre cualquier trozo de papel que le sirviera de improvisado pentagrama”, añade Valdez, acotando que “su casa siempre estaba inundada por la música, generalmente clásica, que surgía de un viejo aparato adosado a la pared”. Prefería la música de Beethoven, Tchaikovsky y la popular.

El escritor Hérib Campos Cervera relata que José Asunción tenía un andar despreocupado. “Le agrada detenerse ante las panaderías y sentir el olor de pan recién horneado, y mientras compra, dice: ’Esto es un manjar, después de la mandioca, claro, para acompañarlo con un buen mate cocido. No lo cambio por nada del mundo’, decía”, comenta el escritor, y añade: “Ni bien entramos al café La Paz o El Berna, exclama: “¿¡Mozo, un mate cocido paraguayo bien caliente!”, acota.

Campos Cervera lo describe como “un bromista incorregible”. “A veces saca del bolsillo de su saco dos o tres naranjas y hace malabarismos, ante los ojos asombrados de la gente, que en más de una ocasión lo tomaron por loco”, indica.

Admiraba a la mujer como musa inspiradora. Por ahí recogía un libro y decía: “Mira cuánta verdad hay en esta frase: La música es la mujer”. La frase pertenecía a Wagner, y era extraída de alguna vieja biografía. Es que Flores, música y mujer eran sinónimos, quizá por esa profunda poesía que fluye de ambas entidades”, expone Valdez en el libro.

Opinión
“Tenía una actitud abierta y generosa”
“Flores siempre tenía una actitud abierta para orientar a los intérpretes y compositores a lograr una obra que fuera armoniosa. Un caso mencionable es de Eladio Martínez, quien deseaba darle un toque distinto a su obra , polca, con letra de Cecilio Valiente. Se la mostró al maestro pidiéndole consejo, y Flores se tomó el tiempo de analizar la obra. Y le dio un ritmo de guarania y algunos retoques lográndose el objetivo que quería don Eladio. El aporte de Flores es enorme. Se podría decir que la guarania es la auténtica música paraguaya, que con un ritmo más lento puede expresar el carácter nostálgico y romántico si se quiere del ser nacional”. Antonio Pecci, autor de libros sobre Flores.

Fuente: UH

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