En días calurosos, consuma agua simple, sin sodio y sin gas

Mantenerse bien hidratado es muy importante en cualquier época del año, pero más aún en el verano, ya que, debido al intenso calor, el riesgo a deshidratarse es mayor.

Con este clima, se aconseja beber más agua que de costumbre y no esperar a tener sed, ya que esta condición se presenta cuando el cuerpo manifiesta deshidratación. Para que el cuerpo se mantenga hidratado, se indica tomar por lo menos 2 litros de agua por día (aproximadamente 8 vasos) y no menos de esto.

Para aplacar la sed, no se aconseja el agua gasificada, ya que contiene sodio y colorantes, y no cuenta con ninguna ventaja frente al agua potable. Lo recomendable es consumir agua sin sodio, principalmente aquellas personas que padecen de hipertensión arterial o insuficiencia cardiaca, puesto que el sodio hace que la presión arterial se incremente y retenga el líquido del cuerpo. 

Por otro lado, el tereré, el mate o los jugos de frutas no reemplazan la cantidad de agua diaria que necesita el organismo. Beber jugo de frutas, si bien es saludable, no suplanta el requerimiento de agua para el cuerpo, es decir, pese a que contienen agua, no aportan los minerales necesarios como lo hace el vital líquido.

A la hora de consumir jugos de frutas, se sugiere hacerlo con moderación, porque aparte de fructosa (hidratos de carbono) aporta calorías. También se recomienda reducir la ingesta de bebidas gaseosas, por su alto contenido de azúcares.

Alimentación

En días calurosos, se recomienda una alimentación a base de frutas y verduras, evitando comidas que dificultan la digestión. Dentro de este grupo, se encuentran incluidas las comidas muy calientes y las que tienen alto contenido en grasa y sal, al igual que las frituras, pues suelen caer pesadas al estómago.

Cuidados para protegerse del calor

Ante el intenso calor, evitar exponerse al sol en el horario de 10:00 a 17:00, considerado pico, puesto que los rayos ultravioletas son más intensos. Utilizar ropa cómoda, de color claro y suelta.

Los grupos más vulnerables al calor son los niños y los adultos mayores. Las personas de 65 años o más tienen menos probabilidad de sentir y reaccionar ante los cambios de temperatura, por lo que deben evitar exponerse al sol y, de ser posible, permanecer en edificios con acondicionadores de aire.

En el caso de los bebés y niños, quienes dependen de otras personas para mantenerse frescos e hidratados, es importante estar pendientes de ellos, darles agua a cada rato y colocarlos en lugar fresco. Vestirlos con ropa cómoda y de colores claros.

Se aconseja nunca dejar a bebés o niños en un auto estacionado, ni tampoco dejar a las mascotas, ya que ellas también pueden sufrir enfermedades por el calor.

Síntomas de alerta

Las personas que presentan mareos, náuseas, escalofríos o desvanecimiento y pérdida de conocimiento requieren atención médica urgente, por lo que deben recurrir al servicio de salud más cercano.

La Cartera Sanitaria enfatiza la importancia de prestar mayor atención a los grupos vulnerables: niñas, niños, ancianos, personas con obesidad y que estén bajo medicación, principalmente por problemas cardíacos, y embarazadas.

Fuente: Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.

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